Cuatro señoras jugando a las cartas, de repente aparece el marido de una de ellas, y según entra por la puerta se abre la bragueta, y se saca el rabo.
La mujer de este se levanta de la mesa, y le da a su marido un beso en el rabo. Las otras tres se quedan de piedra ante tal accion, y cuando sale el marido la preguntan el por qué de dicho acto. La mujer dice:
- ¡Vosotras no sabeis como le huele el aliento!